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¿Y si todo sale bien con la IA?

Foto del escritor: cuadroveinticuatro
cuadroveinticuatro
24 sept
2 min de lectura

La conversación sobre Inteligencia Artificial suele empezar por el miedo: pérdida de empleos, imágenes sintéticas, directores reemplazados y una industria creativa a punto de desaparecer.


Pero hay otra posibilidad, bastante más interesante: ¿y si todo sale bien?

¿Y si la IA no termina con el cine publicitario, sino que se convierte en uno de sus mayores catalizadores?


Durante los próximos años, probablemente veremos una transformación profunda en la producción audiovisual.


Pero eso no significa que una herramienta pueda reemplazar la mirada de un director, la sensibilidad de un fotógrafo o aquello que sucede cuando una cámara realmente está frente a algo que no se puede repetir.


La IA puede generar una imagen de Puno. Pero eso no significa haber rodado en Puno. Puede recrear un desierto, pero no conoce la textura de la luz de Ica a determinada hora. La tecnología puede construir imágenes; la dirección sigue decidiendo qué vale la pena mirar.



Menos fricción, más cine


El verdadero potencial está en otro lugar: la eficiencia.

Ya estamos viendo cómo herramientas de IA pueden entrar en distintas etapas del proceso. Desde el desarrollo temprano de conceptos y referencias visuales hasta la exploración de key visuals, storyboards, previz, postproducción y VFX.


Eso no significa producir sin pensar. Al contrario.


Cuando ciertas tareas dejan de consumir horas de trabajo operativo, los equipos pueden dedicar más tiempo a las decisiones que realmente construyen una pieza: la idea, la dirección, la fotografía, el arte, el casting, el ritmo y la narrativa.


La IA no elimina la necesidad de una buena producción. Puede hacer que una buena producción llegue más lejos.


El presupuesto también puede cambiar


Durante mucho tiempo, alcanzar determinados niveles de acabado visual estuvo directamente relacionado con presupuestos enormes.


Los flujos de trabajo híbridos pueden empezar a modificar esa ecuación. Previsualizaciones más precisas, procesos de postproducción más rápidos, herramientas generativas para explorar alternativas y VFX asistido por IA pueden permitir que una producción audiovisual consiga más posibilidades con los mismos recursos.


Eso no significa que todos los comerciales vayan a parecer producciones de Hollywood.


Significa algo más interesante: la distancia entre imaginar algo y poder producirlo puede hacerse más pequeña.

Y eso abre posibilidades especialmente interesantes para mercados como el nuestro.



El futuro no tiene por qué ser sintético


Quizás el error sea imaginar el futuro de la publicidad como una pantalla llena de imágenes generadas por IA.


Puede ser exactamente lo contrario.


Un futuro donde la tecnología se encargue de parte de la fricción y permita que directores, fotógrafos, productores, artistas y agencias concentren más energía en lo que las máquinas todavía no resuelven por sí solas: tener criterio.


Porque una herramienta puede producir mil opciones visuales. Lo difícil sigue siendo saber cuál de ellas tiene sentido para una marca, una historia y una audiencia.

La IA puede acelerar la producción audiovisual. Puede ampliar el lenguaje del cine publicitario. Puede hacer más accesibles determinados recursos de postproducción y VFX.


Pero el valor seguirá estando en lo que hacemos con esas posibilidades.

Tal vez el verdadero renacimiento del cine publicitario no llegue cuando la IA aprenda a hacer películas.


Tal vez llegue cuando aprendamos a usarla para hacer mejores películas.

¿Qué parte del proceso de producción audiovisual crees que debería transformar primero la IA?

 
 
 

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